En
1802, un relojero francés, Ferninand Berthoud, escribió: "Con el uso
de los relojes, los hombres pueden emplear todos los momentos necesarios
en los trabajos de la vida civil. El hombre arregla, mediante ellos,
la hora del trabajo y la del reposo, la de su comida y de su sueño.
Y, por esta afortunada distribución del tiempo, la sociedad misma camina
como el reloj, y forma, cuando está bien organizada, una especie de
engranaje cuyos movimientos sucesivos son los trabajos de todos los
miembros que la constituyen".
En
el primer reloj eléctrico, que se inventó en el siglo XIX, el péndulo
no se movía gracias a la acción de la fuerza de la gravedad sobre una
pesa, sino mediante un electroimán alimentado por una batería. En 1914
el norteamericano Henry Ellis Warren accionó un reloj mediante un dispositivo
electromotor y gracias a esto inventó los primeros relojes eléctricos
fiables. Sin embargo, los relojes más precisos creados hasta la fecha
son los relojes atómicos, que desde 1948 comenzaron a utilizarse en
campos como la aviación y las armas nucleares.
Relojes
de pulsera
Se
dice que el primer reloj de pulsera se creó por encargo de la reina
de Nápoles, en 1812. Y aunque fue una mujer quien promovió su creación,
en los primeros años de su historia, los relojes de pulsera tuvieron
mayor popularidad entre los hombres. En el siglo XX, la Primera Guerra
Mundial impulsó su uso cuando los oficiales del ejército se vieron obligados
a utilizarlos. Una década más tarde, en 1929, el relojero estadounidense
Warren Albin Marrisson inventó el reloj de cuarzo, con una imprecisión
de entre 30 y 0,3 segundos por año. Para crearlo, empleó cristales de
cuarzo, cuyas vibraciones se transforman en una corriente de frecuencia
adecuada que sirve para accionar un pequeño motor sincrónico. Los relojes
de cuarzo se siguen utilizando.
En 1957 aparecieron los relojes de pulsera eléctricos. El primer reloj
de pulsera eléctrico del mundo fue el Hamilton Electric. Dichos relojes
se alimentan gracias al empleo de pequeñas pilas y funcionan mediante
diminutos dispositivos que hacen avanzar el segundero a saltos, mientras
que las manecillas correspondientes a las horas y los minutos se mueven,
con mayor lentitud, accionadas por un engranaje convencional.