Pero, ¿Cuándo se originó el tiempo?. Hace unos 15 mil millones de años
sucedió un fenómeno cósmico llamado Big Bang o "gran estallido"
que dio origen, en ese preciso instante, al Universo. En menos de un
segundo, se creó toda la materia, energía, espacio y tiempo. Con esta
explosión primordial, en donde nubes de gas se condensaron y, al correr
de miles de años, se crearon millones de galaxias de estrellas, se echó
a andar una fuerza motríz inicial que hasta hoy hace que el Universo
se expanda y se expanda, y se expanda. 
Hay una teoría que pronostica que llegará un momento en que la mutua
gravitación de las galaxias que se alejan reducirá la expansión del
Universo, la frenará y, finalmente, la invertirá. Entonces, el Universo
comenzará a contraerse hasta que, después de miles de millones de años,
se concentrará toda la materia y energía cósmica en un grano de arena
y el tiempo terminará ... hasta que, nuevamente, suceda otro "gran estallido".
Esta teoría implica que el estallido que marca el principio de "nuestro"
universo fue también el que puso fin a uno anterior; y el fin de nuestro
universo será, a su vez, el comienzo de otro. Así, el final del tiempo
es igualmente su principio, en un ciclo que se repite infinitamente.
Sin embargo, a pesar de todos los conocimientos astronómicos que se
tienen hay una pregunta que aún no pueden responder los científicos:
¿qué había antes de la existencia del Universo y el tiempo? ¿la nada?.
¿Túneles
en el tiempo?
Los
"hoyos negros" son otro de los fenómenos que han intrigado a los astrónomos
y han inspirado toda una serie de historias de ficción. Un "hoyo negro"
es un Sol gigante que agotó su combustible termonuclear, se volvió inestable
y se colapsó hacia el interior
de sí mismo. El peso de la materia que absorbe de todas direcciones
comprime a la estrella que muere a tal pu
nto
que casi alcanza el volumen cero y una densidad infinita. La velocidad
necesaria para que la materia escape
de la fuerza gravitacional de un hoyo negro tendría que ser mayor a
la velocidad de la luz, por lo que nada -ni materia, ni radiación, ni
luz- pueden escapar a ser absorbidos por un hoyo negro. Nadie sabe qué
hay del otro lado de un "hoyo negro" pero se cree que pueden ser pasadizos
que comunican distintos espacios o tiempos del Universo.